A 33 AÑOS DE LA MASACRE DE LA EMBAJADA DE ESPAÑA LA ESPERANZA EN LA JUSTICIA SE MANTIENE

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Este 31 de enero de 2013 se cumplen 33 años del crimen cometido contra 39 personas que fueron masacradas, en la embajada de España, por el gobierno de Guatemala, presidido por  Romeo Lucas García. Las organizaciones y los familiares de los héroes y mártires caídos en la embajada de España, mantenemos la esperanza que se hará justicia con los responsables de esta masacre y que se dé el resarcimiento correspondiente, en los términos establecidos por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico.

La reciente resolución del Juzgado Primero B de Mayor Riesgo que establece que Ríos Montt y su jefe de la G2, José Mauricio Rodríguez deben enfrentar juicio por genocidio sienta un precedente importante y nos mantiene viva la esperanza que los responsables de la masacre de la embajada de España que aún están con vida, Pedro García Arredondo que enfrenta proceso judicial y Donaldo Álvarez Ruiz quien se encuentra prófugo, sean juzgados y condenados por los crímenes que cometieron ya que la base de la reconciliación no es el olvido, sino la justicia.

No podemos dejar de mencionar dos situaciones que preocupan grandemente; la primera es el ataque en contra de la Memoria Histórica que ha lanzado este gobierno pretendiendo que no hubo genocidio en Guatemala y tratando de que se olvide la conclusión de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico que concluyó  “que agentes del Estado de Guatemala, en el marco de las operaciones contrainsurgentes realizadas entre los años 1981 y 1983, ejecutaron actos de genocidio en contra de grupos del pueblo maya”.

Asimismo preocupa grandemente que funcionarios gubernamentales, exmilitares, algunos columnistas y medios de comunicación, empresarios y familiares de los responsables de las violaciones  de los derechos humanos, estén de nuevo replicando tácticas de guerra sicológica acusando de delincuentes, terroristas, comunistas, opuestos al desarrollo, etc. a quienes luchamos por el respeto a los derechos individuales y colectivos.

Al igual que en el pasado, escuadrones de la muerte que se denominaban Nueva Organización de Resistencia y Resistencia Popular Secreta, hoy de nuevo circulan panfletos escritos en el mismo estilo de los años de la guerra y firmados por supuestos grupos que se hacen llamar Resistencia, Fundación contra el Terrorismo y otros nombres más. Se han emitido una serie de “programas” que buscan criminalizar a las organizaciones sociales y se está gestando una nueva modalidad de represión que tiene los mismos patrones del pasado: acusar a quien alza su voz para defender los derechos, impedir la organización y crear condiciones para agresiones físicas ya que consideran a los defensores de los derechos humanos y las organizaciones sociales como el “enemigo” al que hay que vencer.

Alertamos desde ya a la opinión pública nacional e internacional sobre las campañas, panfletos, programas, acusaciones, etc. que están creando condiciones subjetivas para justificar las agresiones físicas en contra del movimiento social y sus dirigencias y responsabilizamos a esas personas y organizaciones, supuestas o reales, de las agresiones que compañeros y compañeras del movimiento social puedan sufrir.

Para finalizar queremos recordar parte de la introducción del Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico:

“Conociendo la verdad de lo sucedido será más fácil alcanzar la reconciliación nacional, para que los guatemaltecos podamos en el futuro vivir en una auténtica democracia, sin olvidar que el imperio de la justicia ha sido y es el clamor generalizado como medio para crear un Estado nuevo.

Sin embargo, nadie hoy puede asegurar si el inmenso desafío de la reconciliación a través de la verdad puede ser enfrentado con éxito. Se requiere sobre todo que los hechos históricos sean reconocidos y que se aprenda la lección enseñada por el sufrimiento de la Nación. El futuro de Guatemala depende en gran medida de las respuestas que el Estado y la sociedad sepan dar a las tragedias vividas por casi todos los guatemaltecos en carne propia.

La creencia errónea de que el fin justifica cualquier medio convirtió a Guatemala en un país de muerte y tristeza. Se debe recordar, de una vez por todas, que no existen valores que estén por encima de las vidas de los seres humanos y, en consecuencia, sobre la existencia y el bienestar de toda una comunidad nacional. El Estado no existe por sí mismo, existe como instrumento de organización mediante el que un pueblo cuida sus intereses fundamentales.

Miles son los muertos. Miles son los deudos. La reconciliación de quienes quedamos no es posible sin justicia. Miguel Angel Asturias, nuestro Premio Nobel, lo dijo: “Los ojos de los enterrados se cerrarán juntos el día de la justicia, o no los cerrarán”.

Estas palabras, tienen ahora, más validez que nunca.

Cabeza Clara, Corazón Solidario y Puño Combativo

de las y los Trabajadores del Campo

Comité de Unidad Campesina

CUC

31 de enero de 2013.

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